+34969026963      facebook

Música

Los peligros del ocio desde un punto de vista auditivo

Cuando hablamos de cuidar nuestra audición nos referimos, entre otros aspectos, a evitar ambientes sonoros muy ruidosos, especialmente cuando las exposiciones van a ser prolongadas.

La sensibilidad auditiva tiene dos enemigos declarados: el paso del tiempo y los ruidos. Contra el paso del tiempo poco podemos hacer, pero contra los ambientes ruidosos podemos actuar. Y lo podemos hacer de dos modos, o bien evitando estos ambientes o bien protegiéndonos de ellos con protectores auditivos adaptados contra el ruido.

Los peligros del ruido en actividades de ocio

Aunque la mayoría de nosotros lo desconocemos, muchas de las actividades de ocio en las que participamos son "malas" desde un punto de visto de la audición. Estamos acostumbrados a actividades en las que el ruido forma parte del propio evento, desde los petardos en las fallas, pasando por la música en las fiestas de los pueblos, e incluso las ferias y deportes de motor son malos para nuestros oídos.

El problema es que pensamos, precisamente por que lo asumimos como natural, que los ruidos no afectan a nuestra sensibilidad auditiva porque, en la mayoría de los casos, los daños no son directos. Los efectos de la exposición a estos ambientes ruidosos van a aparecer al cabo de los años, y entonces ya no podremos actuar.

Las personas que están expuestas a ruidos por encima de los umbrales recomendados, en torno a los 65-70 dB, muestran una mayor predisposición a sufrir pérdidas auditivas a una edad más temprana que el resto de la población.

De hecho, estamos asisitiendo a gente cada vez más joven con pérdidas auditivas y esto es, precisamente, por actividades tan negativas como escuchar la música en reproductores personales durante mucho tiempo y a un volumen elevado  Sin embargo esta actividad está tan normalizada que nadie podría pensar que es negativo.

En nuestro Centro Auditivo, AudioTone, disponemos de protectores auditivos adaptados, diseñados a la medida de todas las necesidades, con la atenuación precisa según el uso que se le vaya a dar.